estos patios parecen playas, bolaño.
«La madrugada es de los sobrevivientes, un guerrero que siempre ha sido pobre, que nunca ha dejado de amar. Nuestras chaquetas blancas de escarcha y suspiros, nuestros besos más bien la certeza de sabernos acorralados por el beso, nuevo y peligroso. (...) qué, dime, o mañana aún es temprano, o toda la vergüenza aún no aflora, y quién entonces aflora, o mírame a mitad de este puente contemplando peces voladores sobre un río sepia, rostros prehistóricos en las nubes que irremediablemente se ahogan, se confunden con la neblina de la ciudad»
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