Yo creo que la duda es una excusa, para tomar una decisión que nos cuesta o para enfrentar de una vez por todas algo que no podemos aceptar, porque muchas veces el hecho de aceptar, (pongámosle una emoción, un sentimiento, un error) nos paraliza el cuerpo, nos deja impotentes y lo único que podemos hacer es tener más y más dudas, es decir, más miedo, más inseguridad, más incertidumbre y más excusas. Las excusas impiden avanzar. Siempre pensé esto, así, de este modo. Pero el padre de una persona que simplemente conozco dijo "Si tenés dudas, es porque no hay ninguna duda". Entonces, teniendo eso en cuenta, la respuesta al interrogante que te taladra tu cabeza es un no. Eso pensé al principio. Después descubrí que lo que decía ese hombre también podía significar que la respuesta en realidad es un sí, un rotundo y gran sí. ¿Cómo saber si sí o si no? Depende del momento, ¿Verdad? Puede que sea así, que dependa del momento.
No obstante, me encontré con otra frase. La nueva frase en cuestión viene de un poema y todo aquello que viene de la poesía es más fuerte que la frase célebre que cualquier persona puede haberse inventado para sí misma como refrán de su vida. Lo que viene de un poema, lo que viene del arte, tiene otro carácter. Cuando encontré esa frase, volví sin dudarlo un segundo a mi original -no digo original por innovadora, sino por origen, por primera- concepción de la duda. La frase es del poema «One train may hide another» y dice:
cuando “Te quiero” de repente suena falso y uno descubre al mejor amor esperando detrás, como cuando “Estoy lleno de dudas” oculta un “Tengo certeza sobre algo y eso es esto”.
Primero: el "oculta un" que leemos en el poema en realidad es un "significa que".
Segundo: Ese esto (en inglés, el simple y tan sencillo, pero ambiguo it) es justamente lo que nos cuesta aceptar o, directamente, aquello que ni siquiera queremos saber que debemos aceptar de una vez por todas. La duda y la certeza son la misma cara de una moneda, así en singular porque del lado de arriba de la moneda están la duda y la certeza justan y del lado de abajo, también están las dos. Se acompañan, porque nos sirven como chivo expiatorio de el esto. La cuestión es a dejar el miedo y el orgullo de lado y, por el contrario, aprender a aceptar más.
Tercero: la respuesta no es un sí. La respuesta no es un no. La respuesta es eso que tenés ahí enfrente o adentro tuyo. Así que tomalo y no lo dejes ir.
Cuarto: la certeza es mucho peor que la duda misma, eso lo aprendí leyendo el libro Perder de la argentina Raquel Robles. Lo explica en la primera página, diciendo:
Perder. El haber perdido algo siempre oculta la esperanza de volverlo a encontrar. No podía imaginar nada peor que la incertidumbre de no saber dónde estaba mi hijo, con quién, si alguien lo estaba maltratando, si tenía frío, si tenía calor… (...) Ahora sé perfectamente que hay algo peor que la incertidumbre: la certeza. Yo sé dónde está mi hijo, sé cómo está. Está bajo tierra en su pequeño cajoncito. Y está muerto. No existe ninguna esperanza de volverlo a encontrar, porque no está perdido. [Está muerto]
Salud!
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