«me vi a mí misma sentada en la bifurcación de ese árbol, muriéndome de hambre sólo porque no podía decidir cuál de los higos escoger. Quería todos y cada uno de ellos, pero elegir uno significaba perder el resto, y mientras yo estaba allí sentada, incapaz de decidirme, los higos empezaron a arrugarse y a tornarse negros y, uno por uno, cayeron al suelo, a mis pies»
(no recuerdo el libro en el que está la cita, pero bleh... la gracia es la cita en sí)
es increíble el infierno que tenía esa mina
ResponderBorrares increíble el infierno que tenía esa mina
ResponderBorrar