sábado
furia.
vos y yo
nos pasamos más de cuatrocientos días
tratando de encontrar epifanías de enamoramiento
yendo y viniendo de una cadena de café a la otra,
tienda por tienda hasta aprendernos
de memoria
el pedido del otro
y hacerlo en lugar del propio.
nos escabullimos a desordenarnos los cuerpos
bailando un tema de elvis en una cuerda floja,
el sexo más increíble de la tierra
como el impacto de un amor de cartón
contra la violencia de nuestro deseo. levantando las manos,
ofreciéndolas
para rasguñar la espalda que se alza,
lamiendo un veneno dulce
hace ya tanto tiempo…
tiempo y seguimos
sin saber
todas esas cosas que ya no le importan a nadie
salvo a mi parte hipotalámica
que te busca en las manos de todos los tipos
y en las voces de la calle las vidrieras con ropa para hombre
los chicos con tu altura y tu corte de pelo
yo, sola, en mi pieza, ordenada hasta lo obsceno
la miro y lo único que me interesaría encontrar es
tu ropa tirada en el piso al lado de
mi colaless a lunares, esa que tanto te calienta.
¿cuándo fue que llegaron las primeras dudas?
¿cuándo los quiebres?
una abrazo tuyo era la vida.
acá se rompió algo,
¿no notás la diferencia?
¡alguien mató algo!
desde que te siento distante
no te das una idea de lo sensible que me pongo
cuando me está por venir.
esto no me había pasado nunca.
¡me estás haciendo mierda!
¿eso es quererse de verdad, no?
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