Tu cama. Mi cama. La cama de tu mamá. La cama de mi mamá. El piso de tu cuarto. El sillón. La mesa de tu comedor. La mesada y las sillas de la cocina. Telos, una cantidad-locura de telos... ¿te acordás?
Volvé.
Cogeme re duro primero, violento, casi como si me detestaras. Como si me tuvieras una bronca eterna. Durísimo. Cogeme durísimo, penetrame lastimándome,
fuerte y con ganas como nunca tuviste en tu vida. Y hace presión hasta el fondo, sin parar, para que me encante y me duela y yo grite y te rasguñe la espalda para sostenerme, para no caerme del mundo.
Acaba, acabame. Encima. Todo. Toda.
Después... después volveme a coger cogiéndome del modo como me hablabas ayer pero ahora sin hablar, con el sexo, que es la vida, con todo con el cuerpo.
Después de eso hace lo que quieras.
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