El viernes fue mi cumpleaños y dio la casualidad que ese mismo día me encontré un texto de elena Pérez, este texto. Y como me identificó mucho en varios puntos, quiero dejar un pedacito acá. Se llama Cazador blanco, corazón blanco:
Hoy cumplo años y sólo me sirve para comprobar que todo lo que pensé o me dijeron que iba a mejorar es mentira. Me gustaría decir que algunas cosas sí y otras cosas no, pero la verdad es que cada año que pasa siento más las cosas. En la adolescencia los excesos ante el dolor —amoroso, ¿tengo que aclarar?— están permitidos y son hasta celebrados, pero en la vida adulta no. Supuestamente mientras más crecés, es más fácil. Algunos te dicen que te tenés que tomar las cosas con más humor y otros que no es para tanto. Salir de esa lógica es comprobar que, en líneas generales, lo que te piden es que sigas funcionando sin hacer mucho drama y que llores en la ducha, donde las líneas de las lágrimas se confunden con las gotas de agua. Lo taxativo de la adolescencia y el sentimiento de inmortalidad de la juventud más temprana se empieza a desvanecer, no bajo la teoría de que todos vamos a morir, sino bajo la imposibilidad de seguir soportando otro golpe más y fingir que lo que tenía que superarse en tiempo récord, tomate unos días, no se supera y queda ahí, crece, va ocupando lugar en el corazón hasta que no quedan más que los gestos que se suponen adultos, en la forma del cinismo, la incredulidad ante el amor, el sexo sin amor, el vamos viendo, el no proyectemos nada, y ahí se forma la falsa libertad vinculada al dinero y a la cama que te hace más preso del terror incluso en los límites de tu casa, ese lugar que querés compartir, pero en el cual terminas lavando los platos, en total soledad. (...)
No especulo en nada (un suicidio constante, sostenido). No mido y eso incluye también las consecuencias. Entendí que de la adolescencia me traje conmigo un montón de cosas. Cuando me gusta alguien, me gusta. Cuando quiero a alguien lo quiero. Cuando me peleo con alguien me peleo, cuando me separo me separo. Convicción y arrebato. Sigo con los mismos ritos, leo la cosas veinte veces, guardo las entradas de los recitales, me enoja que las entradas de cine ahora se destiñan, escucho las canciones en repeat, me pongo a llorar revisando historiales de conversaciones, espero ansiosa el ruido del gtalk, me quedo mirando extrañada la pantalla cuando no tengo respuesta, soy ansiosa y digo todo el tiempo lo que siento. Me angustio y completo las frases de las otras personas. Intento develar los misterios ajenos y entro en ese lugar de la misma manera que a los 15. (...) A veces me detengo a mirar a esta persona y no se quién es. ¿Quién es? ¿Quién sos? ¿De dónde saliste? La experiencia, todos estos años, no me dicen quién sos vos y tampoco me advierten del efecto que podrías tener sobre mi vida y hago lo mismo que hago siempre, borro el pasado, lo que aprendí lo olvidé, lo deshago para armar otra cosa.
¿Qué es la patria? Es este nuevo territorio que tengo que conquistar. Todos los amores que tuve y que tengo son las construcciones, mis propios edificios, el trabajo manual, una ciudad entera. Acá esta lo que tenía para decir, esto es lo que tenía para decir.
el amor es un sueño americano
ResponderBorrarMuy bueno! Me sentí tan identificado en tantas partes :)
ResponderBorrarMuy bueno! Me sentí tan identificado en tantas partes :)
ResponderBorrares cierto pequeña , la vida es sueño ...ojalá los cuentos fueran mas bonitos ...y la mente pudiera cambiar lo malo en bueno ...hay gente que si lo hace pero hace falta mucho coraje ...a pesar de todo ...vale la pena .....
ResponderBorrarun regalo
http://www.youtube.com/watch?v=iOPNxNkzbJQ
el inmortal...
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