domingo

II

Tu cama. Mi cama. La cama de tu mamá. La cama de mi mamá. El piso de tu cuarto. El sillón. La mesa del comedor. La mesada, las sillas de la cocina. Telos, una cantidad-locura de telos...  ¿te acordás?
Volvé.
Cogeme re duro, primero violento, como si me detestaras. Como si me tuvieras una bronca eterna. Durísimo. Cogeme durísimo, penetrame lastimándome,
                              fuerte y con ganas como nunca tuviste en tu vida. Y hace presión hasta el fondo, sin parar, para que me encante y me duela y yo grite y te rasguñe la espalda para sostenerme, para no caerme del mundo.
Acaba, acabame. Encima. Todo. Toda.
Después... después volveme a coger cogiéndome como me hablabas ayer pero sin hablar, con el sexo, que es la vida, con todo, con todo el cuerpo.
Después de eso hace lo que quieras.

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