lunes









Si me acuesto, el corazón se me sube a la garganta y me ahoga. Mi propio corazón está intentando matarme. Si respiro y tanteo el aire, sé que no estás. En ese momento, efectivamente no estás, no puedo ignorarlo, y se me caen los párpados sobre el rostro como acero, no puedo ver, no quiero ver, todo a mi alrededor es poesía vacía, poesía abandonada. Bienvenidos a la casa del terror: acá no hay luz y se caen los techos, el viento aulla de dolor por tu dolor.


En mi recuerdo, una nenita toca despacio tu pelo mientras dormís al sol. Es un sueño. Bienvenidos a la casa del terror: una planta carnívora disfrazada de nostalgia luminosa.


Si me acuesto, el corazón me intenta matar.


Quiero abrazar tu esqueleto, pulirlo sobre mí. Podría aspirar tus huesos como si fueran cocaína. Es la falta de tus anécdotas. Es no tener tu mirada, quedarse quieta sin historias que contar.


Lloro un poco. Nada me haría mejor que reírme con vos.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario