domingo

cuando no sé qué decir, saco fotos de flores.

cuando estoy triste o, más bien, siento un vacío no interior, sino que pasa a través de mí, es decir, me atraviesa, sacó fotos de flores.

me gustan las flores porque son un elemento, en primer lugar, vivo, y en segundo lugar, de gran valor simbólico. las flores simbolizan gran variedad de emociones e incluso etapas: son amor y también son muerte. me gusta particularmente sacarle fotos a flores y a plantas en general porque permiten jugar con la profundidad de campo con mucha facilidad, creando ambientes y fondos que sólo pueden traer a mi mente una palabra, o sea una sensación: fragilidad.

cada vez que tomo una foto de una flor, de un capullo, de una hoja, de una espina, me aseguro de envolverla en esta fragilidad. es mi forma de mostrarme abriéndome más que al medio, como si hiciera una autopsia de mi estado mental y anímico, de responder cómo estoy y, a medida que pasan las imágenes y la profundidad de campo aumenta, reconstruirme.



es una forma de perderlo todo o de ser abandonada y empezar a dar pasos para salir adelante. los vacíos, los siento atravesándome cuando pierdo algo o soy abandona.

desde que mi hermano murió, volviendo a casa, arrollado por el tren en el paso a nivel ubicado a tres cuadras, cada vez que yo vuelvo a casa a última hora de la tarde, me desvío tres cuadras, por distintas calles, buscando una casa que tenga flores y arranco una. cuando la encuentro, voy al paso a nivel y espero a quedarme sola, dejo la flor en la vía y vuelvo a casa, caminando las tres cuadras que ese día mi hermano no llegó a hacer, porque no giro a ver que el tren estaba demasiado cerca.

algunas veces, me encuentro con gente y hablamos de él. a veces también lloro y esa gente me deja sola. no saben que decir. no sé qué decir. no saber qué decir es una forma de vacío.

cuando no sé qué decir, saco fotos de flores.

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