martes

Aquí nos vemos (John Berger)

¿Devinimos?
Llegamos a ser.
Hablás como si nadie pudiera escoger nada.
Escogé lo que quieras. Lo que no podés es esperarlo todo.
La sonrisa seguía en sus labios.
Claro.
La esperanza es una lupa inmensa, por eso no permite ver a lo lejos.
¿Por qué sonreís?
Esperemos sólo lo que tiene alguna posibilidad de alcanzarse. Reparemos algunas cosas. Un poco es mucho. Una cosa reparada puede cambiar otras mil.
¿Y?
Ese perro de ahí abajo está atado con una cadena demasiado corta. Cambiala, ponele una más larga. Entonces podrá alcanzar la sombra y se echará y dejará de ladrar. Y el silencio le recordará a la madre de la casa que quería tener un canario en una jaula en la cocina. Y cuando el canario cante, planchará más. Y cuando se ponga la camisa planchada para ir a trabajar, al padre le dolerán menos los hombros. Así que cuando vuelva a casa bromeará, como solía hacerlo, con la hija adolescente. Y la hija cambiará de opinión y decidirá, por una vez, llevar a su novio a casa a cenar. Y otra vez que vaya, el padre le propondrá al joven ir a pescar juntos....¿Quién sabe lo que puede pasar?
Sencillamente cambia la cadena.
El perro seguía ladrando.
Sólo una auténtica revolución podría reparar ciertas cosas, sugiero.
Es lo que vos decís, John.
No es lo que diga yo. Son las circunstancias.
Prefiero creer que es lo que decís vos.
¿Por qué?
Es menos evasivo. ¡Las circunstancias! Cualquier cosa se puede esconder detrás de esa palabra. Yo creo en reparar las cosas, como te decía, y en otra cosa más.
¿Qué cosa?
En que el deseo es inevitable. El deseo no se puede parar.

1 comentario: